177.
Ese es el número.
177 Pueblos Mágicos.
Suena bien.
Hasta que haces una pregunta bastante sencilla:
¿Qué los hace mágicos?
Y ahí empiezan los problemas.
Hay Pueblos Mágicos sin suficiente infraestructura turística.
Otros donde la gobernanza no funciona.
Otros que se parecen demasiado entre sí.
Y algunos donde cuesta encontrar eso que supuestamente justificó el nombramiento.
Lo curioso es que el programa sí fue una idea extraordinaria.
Empezó con criterios.
Con inversión.
Con coordinación entre gobiernos.
Con patrimonio.
Con infraestructura.
Y funcionó.
Funcionó tan bien que Pueblos Mágicos se convirtió en una de las marcas turísticas más reconocidas de México.
Quizá demasiado bien.
Porque empezamos queriendo crear destinos especiales.
Y terminamos queriendo crear más nombramientos.
Hay una diferencia enorme entre:
tener la etiqueta
y
tener la magia. ✨
Y de eso hablamos esta semana Tony y Pao en Conexión Turismo.
🎙️ Pueblos Mágicos: ¿se acabó la magia?
No es un episodio para atacar el programa.
Al contrario.
Es una conversación sobre cómo una gran idea puede perder fuerza cuando dejamos de preguntarnos para qué existía en primer lugar.
Y, sobre todo, qué podríamos hacer ahora.
Datos.
Tecnología.
Identidad.
Turismo regenerativo.
Experiencias diferentes en cada territorio.
Porque quizá no necesitamos otros 20 Pueblos Mágicos.
Quizá necesitamos que los 177 vuelvan a tener una razón para serlo.
Y antes de irnos, una pregunta.
No vale decir San Miguel de Allende 😏
¿Cuál es el Pueblo Mágico que más te ha sorprendido y por qué?
Respóndenos este correo.
Quiero hacer algo con las respuestas.
Equipo Incubatour
Le ponemos método a tu locura.


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